VERSOS DE MIS DESEOS

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La forastera
Imagen de La Forastera

Hace unos días, anoté en mi pequeño cuaderno 65 deseos. Ni yo misma me había dado cuenta de todo lo que quiero… Muchos de estos deseos son materiales, otros son más espirituales o abstractos. Los leí uno a uno y mi mente se quedó en blanco. 

Pensé que sería muy difícil cumplir todos mis deseos y enseguida me molesté. Una palabra llegó a mi mente una y otra vez, hasta que la dije en voz alta: tiempo. En ese momento decidí aceptar mi estado actual, todo lo que tengo y lo que soy.

¿Por qué necesito tantas cosas? ¿Por qué debo hacerlo todo en una porción del tiempo? Ya no quiero caer en ese viejo truco de “tener más, es poder” o, el “status” es lo único que me hace mejor persona; quién quiere ser o mostrarse como la mejor persona, cuando es delicioso buscar ese camino que te lleva a serlo. 

No me malinterpreten, no son egocéntricas mis palabras, es solo que no iré por la vida corriendo desesperadamente a demostrarles a otros qué me hace feliz. No lo haré porque la vida es mía, porque… ¡Los deseos son míos también! 

Antes solía tener un miedo absurdo a no cumplir… En verdad pienso: ¿a quién tengo que cumplirle? ¿por qué? 

¿Han escuchado que nada pasa por casualidad? Creo que es verdad, y creo profundamente en que lo vives ahora mismo, son pequeños actos que desenlazan en un futuro. Entonces he decidido prepararme, porque el mundo no gira alrededor mío, ni tampoco gira alrededor tuyo, o del que está a tu lado. Somos seres autónomos que decidimos o no, luchar por uno, dos, cien, quinientos sueños. 

Todo esto me ha hecho sentir más segura de mí, de mis ideas, de mis opiniones, de mi carácter. Incluso he escrito mis más locos pensamientos en mi cuaderno, como uno de estos que escribí hace unos días: Mi lugar seguro no es un lugar. Es este, cuando escribo y encuentro paz, no existe una fórmula mágica. Solo conciencia de lo que se siente. Entonces no hay un lugar físico, hay un estado.

Antes de escribir mis deseos, sentía una sensación de inconformismo porque no tenía fechas, números o personas, no tenía planes detallados. Más después de anotarlos, me sentí bastante aliviada, sin más trampas ni frustraciones. A lo mejor no pueda cumplir 65 deseos en esta vida (tan corta que es), pero sé lo que quiero por encima de todo: vivir tranquila con lo que Dios me ha puesto en este instante… Confiar, que lo que llegue, estaré feliz de recibirlo. 

…Son verbos que se inclinan más hacia el futuro. Me di a la tarea de transformar esos verbos, en tan solo frases creativas, y recitar unos versos que acompañen mi presente:

El ave persistente

Cuando el ave arma su nido en una de las ramas de un árbol, lo hace sin saber que vendrá una tormenta que ataque su precioso nido. Ella solo piensa en protegerlos, abrigarlos y construir lo necesario para que emerjan de aquél lecho a este maravilloso mundo. Y aunque el ave no piensa como un ser humano, el ave tiene una finalidad; cada día hace algo para estar más cerca de su meta. 

Pero eso no es todo, el ave también vuelve a comenzar de nuevo después de la tormenta.

“Entre más pequeño sea el héroe, más grande será la aventura” dice Paul Rudd, así que por más que tenga un arduo trabajo, el ave se enfoca en elegir nuevas ramas, a veces elige ramas cortas, u, otras veces, ramas más largas o más altas. Es gracias a su disciplina, que ha de forjar un nido mucho más fuerte y más resistente.

En los últimos meses he escrito relatos inéditos, también leí un libro maravilloso sobre energía curativa, y he visto algunas series de mis géneros favoritos: espionaje y suspenso. Como parte de esta aventura, también trabajaré en encontrar el camino hacia mis sueños, esta vez,  desde una nueva perspectiva… La del ave persistente. 


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