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EL ‘SÚPER PODER’ DE UN COMUNICADOR

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Seguramente les ha pasado que están en una reunión familiar y la tía Ana menciona que es la mejor cocinando arroz con fideos, el tío Carlos dice que sabe hacer la mejor pizza del Caribe y la prima Sofía – que acaba de llegar de la India – presume fotos de grandes paisajes y un bolso con preciosos bordados.

Así ocurre en el mundo profesional, escuchamos a los abogados con un gran intelecto hablando de leyes y discursos; a los médicos preparados que nos instruyen sobre una dieta balanceada o cómo realizar un determinado tratamiento; a los ingenieros de varias disciplinas mostrándonos la complejidad del mundo, visto desde los números, la geometría, los diseños y las hidráulicas; o a los grandes músicos que con un talento tan simple, único y natural, nos hace despertar una infinidad de emociones.

¿Pero qué es lo emocionante y valioso de ser un comunicador?

No importa si llevan uno, cinco o diez años de experiencia, si tienen alguno de estos CINCO factores, o mejor aún, si los han notado en una persona, lo han entendido todo:

  1. Implica a los demás. El comunicador primero escucha a su interlocutor y luego expone su punto de vista. De esta manera, logra influir en los demás.
  2. Investiga la raíz. Para un comunicador es importante poner en orden las ideas, sin importar su campo, su espíritu investigador lo lleva en las venas ¡se va al principio para desenredar el nudo!
  3. El hacha es para rajar. ¿Para qué? ¿Con qué? ¿Se come? ¿Se bebe? ¿Tiene patas? Un buen comunicador es crítico ante una propuesta, una campaña, una imagen o un suceso. ¡Jamás juzga el libro por su portada, sino, por su contenido!
  4. Es reciclador. En la comunicación es imperativo describir todo lo que se oye, se ve, se planea, se construye… como en un rompecabezas, ¡si esta pieza no me encaja ahora mismo, la guardaré para después!
  5. Da los créditos. No solamente es fundamental mostrar su trabajo, el comunicador siempre dará los créditos a las personas involucradas, al lugar donde se realizó la actividad y al autor de la idea principal.

Por naturaleza todos somos celosos de nuestro oficio, arte u profesión, pero si somos comunicadores, nos sentimos como una especie de superhéroe o superheroína, capaz de buscar soluciones, proponer nuevas ideas y ver lo invisible a los ojos.

¡Recuerden que una buena actitud lo puede todo!


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